¿Hablar de la previsión funeraria atrae la muerte? La historia de un padre que cambió mi forma de pensar

¿Alguna vez has evitado hablar de la muerte porque sentías que hacerlo podía atraerla?

No eres la única persona que piensa así.

Durante los años que llevo trabajando como consultor funerario he escuchado esa frase en innumerables ocasiones:

“Mejor no hablemos de eso.”

“Hablar de la muerte es llamar a la mala suerte.”

“Todavía falta mucho para pensar en eso.”

Sin embargo, hubo una conversación que viví hace varios años y que cambió para siempre mi forma de entender este tema.

No ocurrió en una oficina.

No fue durante una venta.

Ocurrió en un cementerio, durante una campaña de Día de Muertos, cuando un padre y su hijo me regalaron una de las lecciones más importantes de mi carrera.

Una conversación que jamás olvidé

Yo acababa de comenzar mi carrera en una empresa funeraria y participábamos en una campaña informativa dentro de un cementerio durante la temporada de Día de Muertos.

Nuestro trabajo consistía en acercarnos respetuosamente a las familias para explicarles qué era la previsión funeraria y resolver cualquier duda que tuvieran.

En una de esas conversaciones me acerqué a un matrimonio que estaba acompañado por sus dos hijos.

Después de explicarles en qué consistía un plan de previsión, el padre comenzó a preguntarme por el costo de una propiedad para sepultura y de un servicio funerario contratado con anticipación.

Entonces ocurrió algo que nunca olvidé.

“¿Para qué pensar en eso?”

Uno de los hijos, un joven de aproximadamente veinte años, interrumpió la conversación y dijo algo que seguramente muchas personas también han pensado alguna vez.

“¿Cuánto cuesta? Pero ¿para qué pensar en eso? Mejor compren un carro o váyanse de viaje. Hablar de eso es como atraer la muerte, como si ya estuvieran pensando en morirse.”

No lo dijo con mala intención.

Simplemente expresaba una idea que escuchamos con frecuencia quienes trabajamos en previsión funeraria.

Pensar en la muerte parecía incompatible con disfrutar la vida.

Fue entonces cuando su padre comenzó a hablar.

La historia que cambió toda la conversación

El señor sonrió.

Miró a su hijo y le dijo que él había pensado exactamente lo mismo cuando tenía su edad.

Nos contó que sus propios padres habían comprado un lote para sepultura aproximadamente cuarenta años antes de necesitarlo.

Tiempo después también contrataron sus servicios funerarios.

Cuando él se enteró, reaccionó igual que ahora reaccionaba su hijo.

Les preguntó:

“¿Para qué compran eso? ¿Ya se quieren morir?”

Sus padres le respondieron que no.

Simplemente estaban planeando con tranquilidad.

Querían evitar que sus hijos enfrentaran gastos inesperados y decisiones difíciles cuando llegara ese momento.

Lo comprendió muchos años después

Después el señor hizo una pausa.

Nos dijo que durante mucho tiempo creyó que sus padres estaban exagerando.

Pero los años pasaron.

Ellos siguieron viviendo.

Celebraron cumpleaños.

Navidades.

Nacimientos.

Reuniones familiares.

Y cuando finalmente llegó el momento de despedirlos, comprendió el verdadero significado de aquella decisión.

No tuvieron que buscar dinero de un día para otro.

No discutieron entre hermanos sobre qué hacer.

No tuvieron que tomar decisiones importantes en medio del dolor.

Sus padres les habían regalado algo mucho más valioso que un servicio funerario.

Les habían regalado tranquilidad.

Lo que aprendí ese día

Mientras escuchaba aquella conversación comprendí algo que nunca me enseñaron en los cursos de capacitación.

La previsión funeraria no existe para pensar en la muerte.

Existe para proteger a quienes más queremos cuando inevitablemente llegue ese momento.

Ese padre no quería morir.

Quería vivir muchos años más.

Pero también quería que, cuando llegara su momento, sus hijos pudieran recordar su vida y despedirse con serenidad, sin cargar además con preocupaciones económicas y administrativas.

Años después sigo recordando aquella conversación.

Porque ese día entendí que hablar de la muerte no la adelanta.

Lo que sí puede cambiar es la forma en que una familia enfrenta ese momento.

¿Hablar de la muerte realmente la atrae?

A lo largo de mi experiencia como consultor funerario he comprobado que este temor es completamente normal. Muchas personas evitan hablar del tema porque culturalmente asociamos la muerte con el miedo, la tristeza o incluso la mala suerte.

Sin embargo, conversar sobre la previsión funeraria no cambia el curso natural de la vida. Lo que sí puede cambiar es la preparación de una familia para afrontar una pérdida con mayor tranquilidad.

Del mismo modo que contratamos un seguro de auto esperando nunca utilizarlo o adquirimos un seguro de gastos médicos con el deseo de mantenernos sanos, la previsión funeraria busca brindar protección y organización para un momento que, aunque no sabemos cuándo ocurrirá, forma parte de la vida.

Hablar del tema no atrae la muerte; hablar del tema permite tomar decisiones con calma, sin la presión que suele acompañar una necesidad inmediata.

Reflexión Final

Después de acompañar a muchas familias, sigo convencido de que la previsión funeraria no consiste en prepararse para morir.

Consiste en prepararse para cuidar de quienes más amamos.

Cada vez que alguien me dice que hablar de la previsión funeraria atrae la muerte, recuerdo a aquel padre y a su hijo en aquel cementerio.

Y pienso que, tal vez, dentro de algunos años ese joven entenderá las palabras de su padre del mismo modo en que su padre entendió, años atrás, las de sus propios padres.

Porque la previsión funeraria no cambia el destino de una familia.

Lo que cambia es la tranquilidad con la que esa familia podrá afrontar un momento que, tarde o temprano, todos compartimos.

¿Tienes dudas sobre la previsión funeraria?

Si este artículo te hizo reflexionar y te gustaría conocer cómo funciona un plan de previsión funeraria o resolver cualquier duda, con gusto puedo orientarte de manera personalizada y sin compromiso.

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